sábado, 19 de septiembre de 2009

introducción tésis






A mediados del siglo pasado y tras la segunda guerra mundial el parque automotor Argentino constaba con 450 mil unidades entre autos y camiones (1). Lo obsoleto de esos vehículos, que eran en su mayoría de preguerra, y el ánimo de demostrar que en Argentina se podía realizar una producción integral y no solo el ensamble que proponían otras terminales automotrices, lo que nunca se logró completamente, se decidió encarar un proyecto de fabricación de vehículos.
En 1952 Perón ordenó la creación de IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) a través del decreto 6.191(2), para la producción de aviones, tractores, motocicletas y automotores. El emprendimiento duraría hasta 1980 y con el paso de los años adoptaría el nombre IME, Industrias Mecánicas del Estado, responsable de la fabricación de un trozo de historia argentina: el Rastrojero.
Las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado, se subdividieron en diez talleres, siendo uno de ellos específicos para el desarrollo de automóviles, utilitarios, tractores y motocicletas.
De este emprendimiento surgieron, por ejemplo, el Institec Justicialista, como vehículo de calle, y el Rastrojero, un utilitario para la gente de campo que se constituyó un emblema de su trabajo.
El Rastrojero deriba del tractor americano Empire. Funcionarios del gobierno argentino, terminada la Segunda Guerra Mundial, viajaron a EE.UU. y adquirieron un 2500 Empire. Se trataba de material sin uso que el país del norte vendía como chatarra de guerra a muy bajo costo. Esos tractores, diseñados para mover cargas o aviones en playones de aeropuertos, jamás trabajaron en el campo argentino por ser inútiles para ese fín y terminaron, en cambio, almacenados en un galpón (3). Hasta que cuatro técnicos argentinos fueron encargados de reconvertir aquellos tractores inútiles en algo más productivo. El proceso terminaría en la aparición del Rastrojero. Se decidieron usar sus partes mecánicas para desarrollar un utilitario con una capacidad de carga de media tonelada.
“Se hizo la importación de 2.500 tracto­res Empire. La gran mayoría tenía un mo­tor Willys-Overland, aunque alcancé a ver algunos con motor Ford. Eran los mismos que equipaban los Jeeps. Como estos tractores no pudieron ser vendidos para la agricultura, podría admitirse como cierto que el presidente Perón desafiara al ministro de Aeronáutica Brigadier San Martín, para aprovecharlos en la Fábrica de Automóviles", recordaba en una conferencia de prensa el Ingeniero Raúl S. Gómez, principal responsable del proyecto Rastrojero.
A pesar de su diseño simple y rústico, con una caja de madera sobre un basti­dor de acero, el Rastrojero se caracte­rizó desde un primer momento por su robustez y confíabilidad. "Del tractor se podían aprovechar: el motor, eliminando el regulador de veloci­dad, el embrague y caja de velocidades, las crucetas y la bocha del diferencial, el radiador y la caja de dirección. La suspen­sión delantera se hizo similar a la de los automóviles Ford, con elástico transver­sal pero con amortiguadores tubulares, suspensión trasera con dos elásticos semi elípticos para una carga del orden de los 1.ooo kg", agregaba el ingeniero.
El corazón mecánico del Rastrojero fue el mismo de los tractores americanos: un Wiliys Overland de cuatro tiempos alimentado a gasolina.
"Sobre una estructura de madera, que se construyó sobre el bastidor, se moldea­ron y soldaron entre sí las partes que constituyeron la parte fija de la cabina. El asiento era fijo. No era corredizo, ni regulable. Los pedales habían sido com­prados en un desarmadero. La línea del vehículo era similar a los TC que corrían en ruta, con sus guardabarros caracte­rísticos, más adecuados para no juntar demasiado barro", destacaba Gómez quien incluso en 1953 hizo participar a un prototipo del Rastrojero de algunas competencias de velocidad y regularidad con muy buenos resultados.
El diseño de este vehiculo estuvo a cargo del de los Ingenieros Rubí Mario Luterau y Salvador Gómez, que construyeron dos prototipos, el Rastrojero y la Gauchita, ambos vehículos eran de uso rural, finalmente los esfuerzos se volcaron a la construcción del Rastrojero relegando el otro vehículo.(4)
Después de 67 días de trabajo el vehículo prototipo, junto al Institec carga y el automóvil sedan, otros dos proyectos de automotores, fueron presentados En la sede central de la empresa YPF ubicada en Av Roque Saenz Peña de la ciudad de Buenos Aires, en mayo de 1952, asistiendo el presidente de la nación y su gabinete. Posteriormente la misma presentación fue llevada a cabo en las ciudades de Rosario y Mendoza
"El nombre de Rastrojero lo propuse pensando que, como sería un vehículo para el campo, debería andar entre los rastrojos",asegura el ingeniero Gómez.
La demanda creció de inmediato y dos años después la empresa decidió dotarlo de un motor diesel. Se optó por un motor Borgward D4M de 1758 cm3, cuatro cilindros, válvulas a la cabeza y 42 caballos de fuerza, con caja de velocidades de cuatro marchas. "Había que comenzar a fabricar el Rastro­jero y no teníamos ningún plano realiza­do y por supuesto, además del chasis y de la carrocería que se fabricaba en IAME, hacían falta muchísimas piezas. Ante la gran aceptación y como solo disponía­mos de 2.500 motores, que finalmente fueron 2.365, se planteó la necesidad de conseguir más motores y demás partes mecánicas. Después de probar con Per-kins y Fiat, quedó como único posible el motor de la fábrica Borgward", recordaba como anécdota el proyectista. Este fue el modelo más vendido de Rastrojero, sobrepasando las 26.067 unidades, y el que durante más años se produjo, desde 1954 a 1965.Luego, en 1965, vino una versión más moderna, con otro motor diesel, también Borgward pero más potente, que saldría de producción en 1969 para dar paso a una remodelación absoluta del Rastrojero, esta vez con un motor marca Indenor de 6 cilindros, que estaría en producción hasta el año 1979. Así creció en capacidad de carga, que pasó de 500 a 3500 kilos, y distintas carroceras lo transformaron en doble cabina, rural, ambulancias, minibús, etcétera.Se fabri­caron más de 12.000 unidades. La Argentina de aquellos años soñaba con ser una potencia industrial. Pero los lineamientos del ministro de Economía, Alfredo Martínez de Hoz, la dictadura del Gral. Jorge R. Videla, ordenó la liquidación y desguace de IME. En ese entonces, el Rastrojero Diesel dominaba el mer­cado, con un 78% de participación en el segmento de las pick-ups. Su calidad y concepción llevó a exportarlo a otros países latinoamericanos (5).


1- Cincuenta Años de industrialización en la Argentina 1930 – 1980 -- - Adolfo Dorfman – Ediciones Solar 1983
2- Historia de la Hindustria Automutríz Argentina – Ediciones Anuales de Rugir de Motores - 1972
3- El otro San Martín – Comodoro Alfredo Cipriano Aguirre – Neoprint SRL - 2000
4- Ídem 3
5- http://www.clubiame.com.ar/. Porcentaje extraído de la página oficial del club IAME. Los Países a los que exportaron fueron: Cuba, Chile, Perú, Uruguay y Bolivia

sábado, 29 de agosto de 2009

Proyecto de identidad (Libro de Peter Waldman, El Peronismo 1943 1955)

En el libro sobre el gobierno peronista, Waldman hace una descripción del contexto histórico en el que surge Perón de manera muy exhaustiva detallando los problemas que había y los métodos de solución desarrollados por el líder del partido justicialista.
El historiador, en los primeros capítulos, se enfoca en una gran crisis de identidad de la sociedad, producida por varias razones. Algunas de ellas, las más importantes, eran la pérdida de prestigio de la clase alta tradicional y el reclamo de sectores sociales más bajos a ser incorporados en la política y, como consecuencia, en la toma de decisiones. Todo esto en el marco de una antigua depresión económica que ya iba perdiendo vigor.
Sin dudas Perón, hombre que para esta época ya había estado viviendo como agregado en la embajada de Argentina en Italia y donde “mamó” toda la doctrina fascista y populista, además de ver emerger las clases bajas europeas y las determinaciones tomadas en esas circunstancias por los gobiernos, daba una gran importancia a lo que Waldman define como Conciencia Nacional Generalizada, y que el propio Perón definiría como una orientación común, una misma manera de pensar y de sentir”. Esta premisa era la propuesta a desarrollar para la superación de esa crisis de identidad arrastrada desde la década anterior
Para tratar de englobar a todos los argentinos bajo esta identidad, que a la larga se denominaría justicialismo, la ideología peronista vio necesario que las declaraciones de su líder fueran imprecisas y generales. Se trataba de evitar dogmatizaciones de la doctrina y se procuró hacer desaparecer las antinomias ideológicas comunismo vs. capitalismo
Por supuesto que este “paquete de medidas” adoptadas solo existieron en un primer momento de este régimen, aunque algunas subsistieron hasta mucho tiempo después.
Para imponer esta misma manera de pensar y de sentir, que no era otra cosa que una nueva identidad, las acciones de Perón fueron dos. La primera fue replantear la posición, la misión, y la responsabilidad de la Argentina dentro del contexto internacional; y la segunda, despertar un sentimiento de identidad nacional en los estratos sociales más bajos.
Para la primera acción Perón crea la idea de Tercera Posición. Para la segunda el líder justicialista sabía que debía generar en las clases bajas un sentimiento de pertenencia y orgullo nacional …

Continúa en la próxima…

lunes, 17 de agosto de 2009

Acerca del Primer Plan Quinquenal (del libro de Luis Alberto Romero)

Aquí ya se veía que Perón Había optado por el mercado interno y por la defensa del pleno empleo. Se trata, según cuento Romero haciendo referencia a la cadena de auto financiación, de una verdadera “Cadena de Felicidad”, que pudo financiarse principalmente por la existencia de una abundante reserva de divisas, acumulada durante los años prósperos de la guerra y que permitió en la posguerra un acelerado, desenfrenado y con frecuencia poco eficiente equipamiento industrial.
En este proceso de aplicación del primer plan económico se nacionalizaron las inversiones extranjeras, especialmente las de capitales británicos que estaban a cargo de numerosas empresas de servicios (ferrocarriles, teléfonos, gas, compañías de electricidad, etc). Así el estado tuvo más participación e intervención en la economía siguiendo una corriente Keynesiana de estado, llamada Estado de Bienestar.
Estas medidas adoptadas en los primeros pasos del gobierno de Perón, y acá hago referencia a Perón como presidente (recordemos que él ya venía teniendo ingerencia en política desde el año 1943 de manera influyente), tuvo una gran importancia simbólica, y no es menor detallar que fueron anunciadas solemnemente en Tucumán el 9 de Julio de 1947.
El estado también avanzó en lo concerniente a actividades industriales no solo por la vía de fábricas militares, sino también por un grupo importante de empresas alemanas nacionalizadas que integraron el grupo DINIE (Dirección Nacional de Industrias del Estado)
Si bien estas reformas fueron importantes, la más sobresaliente de todas fue la nacionalización del Banco Central. Desde allí el estado ahora podía manejar la política monetaria y crediticia además del comercio exterior, aunque solo se exportaba granos y algunos productos industriales a países limítrofes.
Estas fueron las claves de la nueva política económica peronista: la nacionalización de la economía y su control por parte del Estado. Aunque también otro pilar de la economía en su mandato tuvo que ver con los trabajadores y con la cuestión social, manteniendo el pleno empleo y elevando el nivel de vida de los obreros fabriles y rurales.